Consejos para una mamá con fibromialgia

Consejos para una mamá con fibromialgia

Como madre, se que es una experiencia maravillosa y gratificante, pero también que es un gran trabajo al que si le añadimos una enfermedad crónica se puede convertir en una carga muy pesada.
Criar un hijo es una experiencia maravillosa y muy gratificante, pero también es el trabajo más difícil que vas a tener jamás, ser madre. Si a esto le añades una enfermedad crónica como la fibromialgia el trabajo se va a multiplicar, pero a cambio tendrás una gran recompensa viendo crecer a tu hijo, ayudándole y recibiendo su ayuda muchas veces sin pedírsela pues son pequeñas esponjas que absorben todo lo que les rodea y comprenden muy pronto situaciones que incluso los adultos no vemos a la primera.

Los niños vienen sin manual de instrucciones y hay que aprender sobre la marcha por el sistema de “prueba y error” pero es un aprendizaje tanto para ellos como para nosotros que podemos aprovechar para crecer juntos y sobre todo nuestros peques maduran antes y se hacen cargo de muchas tareas antes que otros niños de su edad. Solo tenemos que enseñarles y ayudarles un poco al principio y ellos se harán cargo de la situación dándonos agradables sorpresas cada día.

En primer lugar, debemos aceptar nuestra enfermedad y tomar conciencia de las limitaciones que nos supone. No vamos a ser madres “correcaminos” de las que tienen tiempo a arreglar la casa, la ropa del bebé, la nuestra, ir al gimnasio, trabajar, llevarlo a 4 actividades extraescolares cada día y por la tarde noche estar frescas para jugar un par de horas con el… Bueno, para hacer todo lo que he puesto creo que hasta super-woman se vería en dificultades 😉

Durante mi embarazo me angustiaban mis limitaciones y sentía pánico a que llegase el momento de tener la responsabilidad de mi bebé. Me veía totalmente incapaz de criar un hijo, pero esta sensación cambió totalmente cuando lo tuve en mis brazos, creo que con su primera mirada me dijo “tranquila mamá, verás como lo vamos a hacer muy bien” Hoy tiene cuatro años y sus miradas solo me advierten de la trastada que ha hecho o de la que está preparando.

Nuestra enfermedad no es algo constante sino que varía de un día a otro y a veces de una hora a la siguiente con lo que no tiene sentido hacer planes más allá de lo que podemos asegurar por nuestra experiencia, así que debemos asumir que si no hacemos las camas las debe hacer nuestra pareja o si no es el caso se quedarán sin hacer, igual que fregar los platos o hacer limpieza y querer llevar un rápido ritmo de vida. No, nuestro principal interés será el bebé o niño y lo que se quede sin hacer así se quedará sin remordimiento alguno. Te cuento un secreto, a las mamás sanas también se les quedan cosas pendientes y no llegan a todo aunque quieran aparentarlo 🙂

Aprende a aprovechar los días o momentos buenos. Hay muchos días en los que el dolor y el cansancio pueden conmigo y me es prácticamente imposible levantarme de la cama o el sofá, aún así encuentro fuerzas no se donde pero aparecen justas para cubrir al menos las necesidades básicas de mi hijo, vestirlo, preparar su comida y ayudarle a comer, bañarlo…, cuando era más pequeño, ahora con solo mirarme ya sabe si es un buen día o no y el hace muchas cosas sin ayuda aunque con vigilancia porque es un pequeño trasto.

Así que cada día que puedo y tengo energía suficiente, nos vamos al parque aunque tenga que recurrir al coche para ir y está muy cerca de casa, pero el necesita jugar con sus amigos y estar al aire libre y a mi me viene muy bien la vitamina D, salir de casa y tomar el aire además de relacionarme con otras personas para no caer en la trampa de la soledad y la depresión. Si el día no lo permite, nos quedamos en casa y juego con el, leemos, jugamos con sus coches o a super-héroes si me encuentro con fuerzas. En los días en que no hay fuerzas por mi parte, podemos jugar con una pelota blanda mientras yo estoy sentada en el sofá, colorea con sus lapices, leemos o hacemos cosas que no me supongan ningún esfuerzo pero trato de estar el máximo tiempo con el.

Explícale cual es tu enfermedad y por que te encuentras así. Te sorprenderá su comprensión, los adultos tendemos a creerlos menos inteligentes de lo que son y puedes contarle como te sientes y explicarle porque no puede ir al parque tanto como otros niños o porque no eres capaz de jugar con el tanto rato como a el le gustaría y te asombrará como es capaz de entender y aceptar la situación la mayor parte de las veces, alguna te costará un poco más de trabajo y tendrá su rabieta por considerar injusta la situación y utilizará todos los medios para salirse con la suya pero al final lo comprenderá. Trata de no castigarte por no poder con todo y piensa que si por complacerle vas, después te costará muchísimo más la recuperación y perderás pasar más tiempo con el.

También debes evitar caer en el victimismo cuando le expliques tu enfermedad y la situación, el lo verá como una señal de debilidad y tratará de aprovecharse e imponer su voluntad.

Ten mucho cuidad con la imagen de ti misma que transmites a tu hijo, ten en cuenta que el se está enfrentando a una terrible situación cuando te ve enferma pues no sabe si va a quedar totalmente desprotegido frente al mundo por que tu puedes faltar.

Define lo que es importante y lo que puede esperar. Es muy importante tener clara la situación, antes no había una pequeña personita totalmente dependiente de nosotras y las prioridades eran muy distintas, pero ahora debemos ajustar muy bien nuestra dote de energía disponible. Nadie nos conoce mejor que nosotras mismas y cada una sabemos hasta donde podemos llegar cada día, teniendo claras las prioridades, podemos hacer esas tareas menos importantes un poco cada día y dejarlas para días mejores, de ese modo no iremos siempre con la “luz de la reserva” encendida.

Tendrás igual que yo días en los que solo podrás preparar su comida, asearlo, cuidar de su ropa y poco más pero el es lo primero y solo hay algo igual de importante y eres tu pues el te necesita y no puedes permitirte estar mal más tiempo del necesario, así que también debes cuidarte en esos días para recuperarte lo antes y mejor posible. piensa que descuidarte tu misma, alargará los periodos de peor estado y eso no es beneficioso para nadie. El siguiente día será mejor.

Haz fuerte a tu hijo. Enséñale a ser autónomo conforme a su edad, puede vestirse solo, asearse, tomar agua cuando lo desee si le dejas una botella y un vaso a su alcance, ordenar sus juguetes y libros… y además puede ayudarte a ti con pequeñas tareas como traerte cosas que necesites, limpiar el polvo de los muebles hasta donde alcance, poner y quitar la mesa, dar de comer a la mascota si tenéis… Todas estas pequeñas cosas refuerzan su autonomía y le hacen sentirse útil y cuando se las agradeces ves como su carita se ilumina y se siente feliz.

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